Fallé la primera.
Y acerté la segunda por accidente.
Esta semana se cerraron las dos filas que tenía abiertas. La primera se rompió por donde yo mismo había dicho que se rompería. La segunda aguantó todos sus niveles por un camino que yo había descartado por escrito. El registro estrena un fallo y un acierto a la vez, y solo uno de los dos me deja tranquilo.
El 8 de septiembre escribí que el objetivo de 88.000 dólares dependía de una cosa concreta: que la Reserva Federal no subiera tipos el día 16. Y añadí que, si subía, el escenario pasaba a ser un rango entre 72.000 y 80.000 hasta noviembre, con la invalidación puesta en 76.350.
El 13 de septiembre, con la primera fila todavía viva, escribí dos escenarios para la reunión. Si la Fed subía y daba a entender que había terminado, esperaba un alivio hacia los 78.500 y después hacia la zona de los 81.000. Si subía y dejaba la puerta abierta a más subidas, esperaba una ruptura limpia a la baja.
La Fed subió 25 puntos básicos hasta el rango del 3,75% al 4,00%, por unanimidad de doce votos, con un cuadro de proyecciones que añade otra subida antes de que acabe el año y deja el tipo plano en el 4,10% durante todo 2027. Ese es el segundo escenario. El que yo había asociado a una caída.
El miércoles 16 el precio abrió en 75.585 y se llevó por delante la invalidación de la N.º 1. Dos días después, el viernes 18, subió un 5,9% en una sola sesión hasta tocar los 81.705 y cumplió, punto por punto, los niveles de la N.º 2.
La misma semana me rompió una tesis y me dio la razón en la otra. Y en las dos, por motivos que yo no había escrito.
La N.º 1 queda anotada como fallo. No hay matiz que la salve. Puse una invalidación en 76.350 y el precio la cruzó el miércoles. Puse un objetivo condicionado a que la Fed no subiera y la Fed subió. Y hasta el escenario alternativo que había dejado escrito, un rango de 72.000 a 80.000 hasta noviembre, se rompió tres días después por el lado de arriba. Fallé la tesis, fallé la condición y fallé el plan B.
La N.º 2 queda anotada como acierto. La invalidación aguantó, el techo se superó y la zona de decisión se alcanzó. El registro mide lo que digo que hará el precio, y el precio lo hizo.
Sería deshonesto dejarlo ahí. La condición que yo había puesto para ese movimiento era una Fed que diera por terminado el ciclo, y la Fed hizo exactamente lo contrario: subió, anunció que probablemente volverá a subir y dejó la probabilidad de recorte en cero para octubre y para diciembre. Mi mapa decía que por ese camino se bajaba. Se subió.
Lo que falló en la segunda no fue el nivel, fue la cadena causal. Y una cadena causal equivocada que acierta el precio es más peligrosa que un fallo limpio, porque invita a repetir el razonamiento.
Las mismas cinco de siempre. Esta semana cuatro de ellas dicen una cosa y el precio ha hecho otra, que es justo cuando conviene mirarlas despacio.
La lente on-chain empeora respecto a la semana pasada. Las reservas de Bitcoin en Binance han pasado de 693.000 monedas a 702.900, máximo del año, con entradas netas sostenidas desde finales de agosto. Más monedas aparcadas en un exchange no obligan a nadie a vender, pero describen una oferta disponible que crece justo cuando el precio sube.
Los flujos de los ETF cuentan lo mismo desde otro sitio. La semana entera se saldó con seis millones de dólares netos de entrada en los fondos de Bitcoin al contado: dos sesiones fuertes de salidas coincidiendo con la reunión de la Fed y dos de entradas después. Seis millones en cinco sesiones no es demanda institucional, es ruido. En Ethereum la cuenta fue peor, con ciento cuarenta millones netos de salida.
La lente macro es la que más se ha endurecido, y no solo por la subida. El cuadro de proyecciones eleva el tipo esperado de cierre de 2026 al 4,10% y lo deja plano durante todo 2027. Con los tipos ahí y sin recortes a la vista, el coste de oportunidad de sostener un activo que no genera flujo de caja sube cada trimestre que pasa.
La técnica deja el dato más útil de la semana. El movimiento del viernes se concentró en una sola vela, con unos trescientos millones de dólares en liquidaciones en cuatro horas. El precio está ahora por encima de todas las lecturas de la media de 200 sesiones y justo por debajo de la de 20, que pasa por el entorno de los 81.200. El impulso de corto plazo ya se ha girado.
Y la de ciclo es la única que sale indemne de la semana, precisamente porque no tenía nada que decir sobre siete días. Es el recordatorio que me dejo a mí mismo: la lente que no se moja tampoco falla, y eso no la hace mejor.
Mi lectura de esta semana es que el movimiento del viernes fue mecánico antes que estructural. Una sola vela, trescientos millones en liquidaciones, flujos institucionales planos y más monedas entrando en el exchange más grande del mundo describen un mercado que se movió porque había apalancamiento mal colocado, no porque entrara dinero nuevo. Ese combustible se consume una vez.
Por eso creo que lo que decide la semana no está en la macro, que esta vez no trae ninguna cita de primer nivel más allá de los PMI preliminares del miércoles, sino en si el precio recupera su media de 20 sesiones y ataca la franja de los 83.000, que es donde se concentra el grueso de las posiciones cortas. Un cierre semanal por encima de ese nivel sería la primera prueba de demanda real desde agosto. Un rechazo ahí confirmaría que lo del viernes fue lo que parece.
Bajo el objetivo respecto a la semana pasada, y lo hago a propósito. Los 88.000 venían heredados de un escenario que ya no existe. No corrijo las filas anteriores: abro una nueva con los números que defiendo hoy.
Y subo el listón de invalidación a 78.000 dólares en cierre semanal. Es más ajustado que el 74.500 de la semana pasada, y es deliberado. Si mi tesis es que el rebote no tiene suelo de demanda debajo, quiero que se pueda comprobar en siete días y no en dos meses. Después de la semana que acabo de contar, ponerme un listón cómodo sería exactamente lo contrario de lo que hace falta aquí.
Es el único dato macro de primer nivel de la semana, y llega acompañado de nueve comparecencias de miembros de la Reserva Federal en cinco días. Tras una subida unánime y un cuadro de proyecciones que añade otra, cada matiz sobre octubre mueve precio. Las probabilidades implícitas apuntan a un 57,9% de nueva subida el 28 de octubre y un 89,6% antes del 9 de diciembre, con la probabilidad de recorte en cero en ambas.
Tres semanas, tres filas, dos ya cerradas. Una en rojo y otra en verde, y si tengo que quedarme con una lección de las dos es la misma: no confundí el nivel con el motivo, los confundí al revés. Tenía razón en los números que no supe justificar y me equivoqué en el razonamiento que sí tenía bien atado.
Cuando empecé esto hace doce días escribí que a los 57 ya no necesito tener razón. El fallo de la N.º 1 es la primera prueba de que lo decía en serio, y no me ha costado tanto escribirlo como esperaba. Lo que sí me cuesta es anotar el acierto de la N.º 2 sabiendo cómo llegó.
La fila que abro hoy se decide el viernes, en el cierre semanal. Por encima de 83.000 habré estado equivocado en la lectura de fondo. Por debajo de 78.000 habré acertado la dirección y tendré que revisar si fue por los motivos que escribo aquí o por otros. Cualquiera de las dos cosas va al registro tal cual salga.
Un razonamiento equivocado que acierta el precio es más peligroso que un fallo limpio, porque invita a repetirlo.